martes, 6 de agosto de 2013

Antes muerta que sencilla

Así es como deben pensar algunos directores creativos de algunas de las páginas web que he visitado. Páginas del sector publicitario, e incluso de empresas tecnológicas.

Acabo de estar echando un ojo, que reconozco que nunca había entrado, a la web de Ogilvy, el gigante de la publicidad del no menos gigante y genial Lluis Bassat, un creativo al que reconozco que admiro profundamente.

Esperaba encontrarme una página elegante, como así ha sido, donde el minimalismo sea la nota predominante, de nuevo mis expectativas quedaron cubiertas, y sobre todo funcional y amigable. Aquí es donde se me vino el alma a los pies. Me encuentro un galimatías de tipografías, colores, donde predomina el gris claro en la fuente sobre fondo blanco, un menú principal que cuesta encontrar en la esquina inferior izquierda, y una web ensamblada en Flash, que te vuelve loco a la hora de navegar.

Algunos creativos en su afán por ser originales rizan el rizo y se acaban pasando de frenada.

Con este ejemplo, y algunos más que por puro interés no voy a nombrar, pretendo ilustrar mi posición y mi filosofía a la hora de concebir el diseño de una página web corporativa.

Cuando me proponen un nuevo proyecto al primero que tengo en cuenta es al visitante. Al público objetivo de mi cliente, y no al cliente, ya que es una forma de involucrarme con éste de la mejor manera posible, haciendo mía su inquietud por ofrecer la mejor experiencia posible a sus visitantes. Eso quiere decir que los criterios de usabilidad y accesibilidad de la página son lo primero y fundamental, y supeditados a esos criterios es como se aplicará la creatividad gráfica, y por ese cauce trataré de conducir en la fase de consultoría al cliente.

En absoluto están reñidos ambos aspectos, se pueden crear auténticas obras de arte visuales respetando los mínimos recomendados en materia de usabilidad, es decir no siendo extravagantes con la ubicación de los elementos en la página, y respetando en este aspecto una serie de estándares que los códigos de buenas prácticas nos recomiendan.

Yo creo que no queda nada por inventar en este aspecto, da igual que hagamos un portal al uso o una web basada en scrolling y efecto parallax,  que el menú principal siempre tiene que estar en posición protagonista y hay que procurar guardar una coherencia en la navegación. Lo peor que le puede pasar a un sitio web es que el visitante se nos pierda y no sepa volver al inicio o no se pueda navegar con fluidez de un contenido a otro.

Otro aspecto que trato de cuidar en mis composiciones es la legibilidad y el contraste. Estamos los creativos entusiasmados con las nuevas posibilidades en cuanto a tipografías que nos ofrece CSS3 y Google Web Fonts, pero no nos volvamos locos, hay que elegir la fuente en base a dos criterios, el primero y fundamental es la legibilidad y el segundo que le vaya al diseño y al sector de negocio del cliente.

El segundo aspecto a aplicar en la fuente es el contraste, grises sobre blanco si, pero a partir de cierto tono, tengamos presente que no todo el mundo tiene la misma agudeza visual y no todos tienen pantallas Retina u otros dispositivos de alta resolución.

Si en estos aspectos tenemos claros los criterios a seguir para que una web sea cómoda de visitar, y de navegar, por lo demás los límites están puestos en la capacidad creativa del profesional y del presupuesto del proyecto.

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